Pekín es un paraíso para los amantes de la comida callejera. Más allá del famoso pato laqueado, la capital china ofrece una variedad de sabores que sorprende hasta al viajero más experimentado.
El jianbing (crepe chino) es el desayuno rey de Pekín. En cada esquina encontrarás puestos donde preparan esta masa crujiente rellena de huevo, cebolleta, cilantro y una lámina de wonton frito. Cuestan apenas 1-2 euros y son adictivos.
En el barrio de Guijie ("la calle fantasma") encontrarás cientos de restaurantes abiertos hasta la madrugada especializados en cangrejos de río picantes (mala xiaolongxia). Es la experiencia nocturna gastronómica por excelencia de Pekín.
Los hutongs esconden tesoros: el zhajiangmian (fideos con salsa de soja frita) de los puestos locales es incomparable. Y para los más aventureros, el mercado nocturno de Donghuamen ofrece escorpiones y estrellas de mar fritos, aunque esto es más para turistas que para pekieneses.
En nuestros viajes, nuestros guías locales te llevarán a los puestos auténticos donde comen los propios pekieneses, lejos de las trampas turísticas.
